Gaucín y sus encantos

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Con el Universo cercano en la mochila, esta es la propuesta para un fin de semana en un pueblo encantador que descubrimos el pasado puente de mayo, Gaucín.

Es el primer pueblo blanco de Málaga en la Serranía de Ronda subiendo desde el Campo de Gibraltar, colgado en la ladera de las montañas que acogen el río Genal. (También el recorrido desde Ronda, por carretera de montaña ofrece paisajes espectaculares).

Es un pueblo agradable, limpio, tranquilo, de maravillosas vistas y con larga historia en sus rincones.

Se expande el espíritu al contemplar paisajes extasiantes, pues amén de alcornoques, encinas, pinos, castaños, huertas y casas rurales, contemplamos el Peñón, el Estrecho de Gibraltar y la cordillera del Atlas del otro lado del mar. Resulta todo un espectáculo la iluminación nocturna y el ir y venir de barcos vistos desde la altura.

Entre sus tesoros encontramos el “Castillo del Águila”, construido por los romanos, posteriormente en manos árabes; cuyo entorno, en un lugar llamado Prados de León, tuvo su sitio en la historia pues allí, tras varias batallas, murió “Guzmán el Bueno” en 1.309.

castillodelaguila

En sus calles de trazado morisco, con casas blancas con rejas y balcones, con múltiples fuentes de agua potable incrustadas en las fachadas, se conservan construcciones de interés, como la Iglesia de S. Sebastián (S. XXVII-XVIII), el Convento de las Carmelitas, la Fuente de los Seis Caños, y las casas señoriales del XVII y XVIII.

La restauración, de cocina tradicional, ofrece múltiples restaurantes con vistas o en rincones acogedores, mencionando algunos: El Puente, la Esquinita, Paco Pepe, … con una rica carta de buena relación calidad-precio.

Se respira sin prisas ni ruidos, un aire limpio de montaña con aromas mediterráneos. Tiene muchas rutas para los amantes de los caminos, y la costa a muy pocos kms. Nos alojamos en un hotel con encanto, “La Fructuosa”, levantado de la ruina de un antiguo lagar por sus propietarios. Amén de una restauración muy acertada, ofrece habitaciones personalizadas, decoradas con exquisito gusto incorporando antigüedades y mobiliario típicos de la serranía, y unas vistas inmejorables. De trato familiar y una atención excelente por parte del personal. Desde aquí nuestras
felicitaciones.

A nosotros nos ha encantado. Está cerca de Sevilla y es perfecto para pasar un buen fin de semana desconectado de todo. ¿Os animáis a visitarlo?