Juegos de China

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Coge el tablero que nos vamos a la calle.

Coge el tablero, la silla, la mesa, las fichas y cartas. El termo con agua, un par de cojines y algún fruto seco. El tabaco es fundamental para pensar la jugada. Limpia tus gafas, que nos vamos a jugar a la calle.

Hemos quedado con los vecinos en el parque, en el banco de siempre. O quizás en la esquina junto al puesto de fruta de Zhang. Qué hombre más tierno.

Son más los hombres jugadores y las mujeres espectadoras, atentas que no les falte de nada, de edad tardía, que quedan cada día en su rincón de juego.

Y es que el continuo y natural uso del espacio público en China es sin duda una de las cosas que más admiro.

Xiangqi
Xiangqi

Se trata del ajedrez chino, Xiangqi, literalmente se traduce como “Juego del Elefante”. En este caso hay que sacar a la calle, además de dos sillas y una mesa, el tablero y 32 fichas en total, entre negras y rojas. Uno contra uno, pero si se reúnen más vecinos, tendrá lugar una familiar competición como en la foto. Aquel día, recuerdo que huían de mi objetivo, y es que no querían que le estropease la jugada.

Billar elevado
Billar elevado

Un billar elevado. Más pequeño que al que estamos acostumbrados y rústico, claro. Desmontable, diría yo. Este juego es el “Karrom”. Al iniciar, se colocan todas las fichas, éstas en forma de disco, en el centro del tablero. Tres colores en juego, blanco y negro de cada jugador, la ficha roja es la Reina. En total contamos 19. Cada jugador con su palo, intenta encestar las fichas en los orificios situados en las esquinas. Para que resbalen los colores  (las fichas) cubren el tablero con sal, como si de un caldo se tratase.

Mahjong
Mahjong
Mahjong
Mahjong

De las fichas redondas pasamos a las rectangulares, es decir, al “Mahjong”.  Es quizás, el juego más común aquí en China. Ahora jugamos cuatro, barajamos, repartimos las fichas, trece por cabeza, ponemos orden. Cuesta ya que son todo caracteres. Consiste en hacer tríos o escaleras, hasta quedarte sin fichas, así que tiramos de semejanza para los tríos y de intuición para las escaleras. Se parece al famoso Continental, cambiando los medios. Jugaba en desventaja, por el tema del idioma, pero aun así conseguí alguna victoria.

Cartas
Cartas

Los juegos de cartas se me escapan. Por mucho que me quede estudiando una jugada tras otras, en cada grupo me parecen distintos. Siempre juegan cuatro y las cartas son iguales a las nuestras, hablo de naipes, claro.  Sea lo que sea, es increíble el poder de convocatoria que tienen estos juegos en la calle. Y es que, si es que el tiempo lo permite, se generan cadenas de grupos de vecinos alrededor de un tablero o mesa de manera, desde los que de repente sobresale un grito de alegría o una lluvia de aplausos.